Extraordinario concierto ofrecieron Zubin Mehta y la OFI en el Teatro Municipal de Santiago

Zubin Mehta en el TMS

Por José luis Arredondo A.

Virtuosismo y maestría son las palabras que primero vienen a la mente para describir un concierto como el que brindó el pasado jueves 29 de agosto la Orquesta Filarmónica de Israel (OFI), bajo la batuta del maestro Zubin Mehta, en el Teatro Municipal de Santiago.

Virtuosismo porque el nivel alcanzado por esta agrupación musical la coloca, desde hace años ya, entre las cinco mejores del mundo y esto la hace abordar cada obra con eso que a menudo denominamos perfección; y maestría porque cada uno de sus componentes exhibe un nivel de dominio de su instrumento que  logra hacer llegar hasta nosotros la partitura ejecutada en un nivel súblime.

El programa ofrecido no pudo estar mejor elegido, la velada se inició con “Así habló Zarathustra”, poema sinfónico del alemán Richard Strauss estrenado en Frankfurt hacia 1896 y dividido en nueve secciones que pretenden ilustrar el texto homónimo del filosofo Friederich Nietzche. Obra de exquisita orquestación, permite el lucimiento cabal de toda la orquesta; hay un equilibrio perfecto en la participación de cada grupo instrumental y esto la OFI, bajo la batuta de Metha, lo logró a cabalidad. Mehta nos paseó por cada sección para extraer cada matíz con una pulcritud y expresividad sonora que justifican su prestigio y trayectoria.

Lo anterior vale también para la segunda parte del programa, la cuarta sinfonía del Ruso Piotr Ilich Tchaikovsky, obra estrenada en Moscú en 1878 y que responde a cabalidad, en su concepción, a lo expresado por el maestro en una oportunidad : “Toda la vida es alternacia entre la dura realidad y breves momentos para sueños y luces de felicidad…No existe un puerto, sólo un gran mar que parece envolvernos y sumergirnos en sus profundidades”.
Aquí los músicos de la OFI hicieron amplia gala de sus talentos en los vientos, cuerdas y precusión. A cada momento su trabajo deslumbró y emocionó al público con la delicadeza y riqueza de la partitura, que inundó la sala con el sonido de esta obra, junto con la sinfonía “Patética”, una de las más logradas y expresivas obras del gran maestro ruso.

Fuera de programa y ante la insistencia de una audiencia expectante y agradecida, que se expresó en un fuerte aplauso que se prolongó por varios minutos, la agrupación israelí interpretó una parte del ballet “Romeo y Julieta” de Sergei Prokofiev.

Fue éste un magnífico espectáculo que, con otro programa, menos exigente, se prolongó en un segundo y masivo concierto en el Movistar Arena, para el cual la Municipalidad de Santiago distribuyó invitaciones de forma gratuita unos días antes y que en una acertadisíma decisión se transmitió via streaming para que pudiera ser disfrutado por la mayor cantidad posible de gente.

Se trató, entonces, de la feliz visita de una agrupación de excelencia mundial, que en esta tercera presentación en Chile reafirmó el sitial de privilegio que ocupa dentro de las orquestas filarmónicas del mundo.

 

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