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por José Luis Arredondo

La desaparición de un familiar o ser querido ha de ser una de las experiencias más traumáticas por las que puede pasar un ser humano. Y si el o los desaparecidos son tus hijos menores, la sensación física que sientes puede asimilarse a que la tierra cede bajo tus pies y te precipitas a un abismo dónde todo pierde sentido, salvo el entender qué paso y dónde está quien desapareció.

El estado de shock en el que te deja esta situación límite te lleva a dos posibilidades: o te enfocas en descubrir la verdad de lo sucedido o te hundes en ti, paralizado por la angustia de no saber dónde esta tu hijo y si está vivo o en qué condiciones.

Esto es lo que le sucede en ‘La sospecha’ (Prisoners, 2013) a Kellen Dover (Hugh Jackman) y a su vecino Franklin Birch (Terrence Howard) cuando sus dos hijos menores desaparecen a metros de casa mientras juegan en el día de acción de gracias. Sus respectivas esposas (roles a cargo de Maria Bello y Viola Davis) ceden ante la presión e incertidumbre y quedan más bien a la espera de lo que la policía haga. Por el contrario, Dover, toma la iniciativa, secundado por Birch, para ayudar a las autoridades a dar con el paradero de los niños.

La investigación propiamente tal queda en manos del detective Loki (Jake Gyllenhaal), un policía que ostenta el récord de haber resuelto todos sus casos. Las sospechas caen casi de inmediato en un joven con cierto grado de retraso mental llamado Alex Jones (Paul Dano), quien merodeaba el sector ese día a bordo de una casa rodante. La tensión del comienzo se acrecienta cuando, por falta de pruebas, Jones es dejado libre y Dover decide tomar la investigación por su cuenta.

Este nivel de progresiva tensión, suspenso y misterio que se apodera de la pantalla para dar con el paradero de los hijos de Dover y Birch, es lo que el canadiense Denys Villeneuve (director de la aclamada ‘Incendies’) maneja con un oficio más que destacable. Apoyado en un guión impecable escrito por Aaron Guzikowski, Villeneuve ofrece una soberbia dirección de actores y un manejo del ritmo que hacen de esta cinta un ejemplo de thriller que no es muy frecuente encontrar.

Villeneuve domina la progresión dramática con inusual habilidad, logra imprimir a cada escena la justa cuota de tensión necesaria y encadena cada pista y cada hecho hasta formar una cadena de acontecimientos con abismal claridad sobre los ingredientes que conforman un thriller.

Asimismo, dos elementos contribuyen a que el filme se perfile como cine de género de primer nivel: la dirección de arte y la de fotografía ayudan a crear una atmosfera invernal, fría y oscura que otorga a la imagen una cualidad acerada y brumosa que pareciera extensión estética del conflicto.

Las actuaciones son de primer nivel, partiendo por Jackman que entrega quizás el mejor trabajo de su carrera hasta hoy. Todo el elenco luce en plena efectividad en sus roles y cada escena constituye virtualmente una clase de actuación. Aquí se dan cita la contensión y la intensidad, por momentos desbordada, como bases de la expresión actoral. A pesar de la duración de la pelicula, que bordea las dos horas y media, desde el comienzo nos vemos sumergidos en su espiral de misterio y tensión de la que no salimos hasta el final.

‘La sospecha’ constituye un ejemplo de gran cine, supera los límites del género, se proyecta como un trabajo riguroso en lo formal y actoral y confirma la gran calidad de Denys Villeneuve como cineasta.

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