Con una formidable Patricia Cifuentes, la ópera ‘Lakmé’ brilló en el Teatro Municipal

Patricia Cifuentes en el rol de Lakmé

por José Luis Arredondo

La ópera francesa ‘Lakmé’ retornó al Teatro Municipal de Santiago después de 104 años de ausencia, lo que en la práctica la convirtió en un auténtico estreno para el público chileno.

La última y más conocida obra lírica del compositor francés Léo Delibes (1836-1891) inscrita dentro de la llamada “corriente exótica” en la historia de la ópera por estar ambientada en la India decimonónica durante el dominio colonial inglés, llegó de la mano del regisseur francés Jean-Luis Pichon y en su versión Estelar bajo la dirección orquestal del maestro José luis Domínguez.

En este elenco, el rol protagónico estuvo a cargo de la reconocida soprano chilena Patricia Cifuentes, quien entregó una interpretación de la sacerdotisa Lakmé de gran belleza vocal y cálida entrega escénica. Sin eludir las constantes dificultades del rol, que obligan a la cantante a pasearse por largos tramos de coloratura, amplia tesitura y agilidad, Cifuentes imprimió dramatismo y emoción a un personaje que, por libreto, resulta más bien frío y bastante estático. Enfrentada a una dramaturgia que contiene escasa acción y mínimos giros dramáticos, la soprano nacional supo sortear estos aspectos con formidable soltura y aplomo escénico, con lo que logró configurar por completo la dimensión de heroína trágica de Lakmé.

En el rol de Nilakhanta, el sacerdote y padre de Lakmé, tuvimos a un soberbio barítono Ricardo Seguel. De voz magníficamente bien colocada, timbre robusto y gran volumen, Seguel dio con toda la dimensión escénica y vocal de este personaje, un ser indignado frente al invasor inglés (personificado en el oficial Gérald), que profana sus templos y subyuga al pueblo indio. Seguel supo ofrecer toda la dimensión vocal y escénica de este rol, el más político de la obra y quien desencadena con su venganza la tragedia de los amantes, donde su hija lleva la peor parte.

Gérald, el británico amor prohibido de Lakmé, estuvo a cargo del tenor francés Christophe Berry, quien, con buen timbre y sólida línea de canto, no desmereció en su desempeño frente a Cifuentes y Seguel. Lo mismo cabe señalar respecto a la performance de la mezzosoprano Gloria Rojas en el rol Malika, la fiel sirviente y compañera de Lakmé, y el oficial Frederic que interpretó el emergente barítono Ramiro Maturana.

Punto alto de las dos funciones de este elenco Estelar (ofrecidas los días 9 y 12 de julio) resultó la dirección orquestal de José Luis Dominguez, que dio relieves y cromatismo a una partitura bella en lo melódico pero plana en lo dramático. Sacar partido de esta música no es fácil y lo más usual es caer en un embelesamiento debido a su delicadeza y belleza que le resta potencia emocional.

El punto bajo de esta producción de ‘Lakmé’ en el Teatro Municipal corrió por cuenta de la puesta en escena de Pichón. La escenografía de Jerome Bourdin (un único diseño con forma de túnel, que remite metafóricamente a un gran ojo) si bien resultó atractiva en su modernidad, resultó monótona y fría, merced a una iluminación (Michel Theuil) monocromática en la que el abuso de los tonos azules logró enfriar la atmósfera de una obra que necesita todo lo contrario.

Con estos elementos escénicos, Pichón no supo dinamizar la puesta en escena, la que resultó monocorde, con imperceptibles cambios de ritmo y locación, minimizando al máximo las posibilidades teatrales de este título. La dirección escénica de Pichon, aunque no careció de un punto de vista, no supo extraer una lectura más variada y rica en matices donde el elemento amoroso siempre está subyugado y hasta velado por el político.

Lakmé, si bien cuenta con la aprobación del público operático, es una obra que necesita de una visión fresca y contundente en su lectura, que no soslaye y sepa potenciar todas sus posibilidades dramáticas. Esto no sucedió en la presente versión del Teatro Municipal de Santiago, ya que todo el peso recayó en los cantantes que por su calidad indesmentible (sobretodo en la versón estelar aquí comentada) lograron captar la atención del público durante las casi tres horas de espectáculo.

Como saldo, este elenco Estelar de la ópera ‘Lakmé’ nos permitió darnos cabal cuenta del tremendo potencial de los cantantes líricos chilenos y del profesionalismo con que abordan cada desafío. Ojalá estas dos funciones de ‘Lakmé’ sirvan para que su presencia se intensifique en las próximas temporadas de ópera de nuestro principal escenario.

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