De ‘Nosferatu’ a Pasolini: Gran ciclo de filmes clásicos comienza hoy en Cine UC

Anna Magnani protagoniza 'Mamma roma', de Pier Paolo Pasolini.
Anna Magnani protagoniza ‘Mamma Roma’, de Pier Paolo Pasolini.

Hoy miércoles 13 de agosto, comienza en el Cine UC (Alameda 390, Santiago) una nueva muestra de cine clásico, que esta vez reúne valiosas películas mudas y sonoras, dirigidas por autores tan relevantes como Murnau, Einsentein, Pasolini, Renoir y Chris Marker.
Son filmes realizados entre las décadas de 1920 y 1960 por directores que aceleraron el desarrollo de la estética cinematográfica, y que pusieron en cuestión muchos de los dogmas cinematográficos y artísticos de su tiempo.
Este año, la muestra incluye también el poco conocido largometraje chileno ‘Tres miradas a la calle’ (1957), de Naum Kramarenco, película precursora de la renovación estética de los años 60. La copia pertenece al archivo de la Cineteca Nacional de Chile.

El siguiente es el detalle de la programación:

Hamlet, de Svend Gade, Heinz Schall. Alemania. 1920. 130 minutos.
Quizás sea la primera versión enteramente cinematográfica de esta obra de Shakespeare, que brilla incluso en un período en que el cine europeo se había orientado a las adaptaciones de clásicos de la literatura y del teatro.
La gran actriz danesa Asta Nielsen dio un giro en el personaje al transformarlo en una entidad andrógina. La película se basa menos en la obra de Shakespeare que en el libro ‘El Misterio de Hamlet’, donde el Dr. Edward P. Vining especula sobre la identidad del príncipe de Dinamarca.

Nosferatu, de F. W. Murnau. Alemania. 1922. 94 minutos.
La mitología que rodea a este filme de vampiros es casi tan rica como la cinta en sí. Murnau la rodó sin los derechos de la familia de Bram Stoker y, a pesar de intentar protegerse cambiando el título, los problemas generados por su adaptación apócrifa de ‘Drácula’ le trajeron líos legales a su familia hasta años después de la muerte del realizado, ocurrida en 1931.
Precisamente, sus distancias con la novela le dan a ‘Nosferatu’ ese sentido único, además del cuidadoso realismo de la puesta en escena de Murnau, casi una excepción en tiempos del expresionismo alemán.

La Huelga (Stachka), de Sergei M. Eisenstein. Rusia. 1925.
El primer filme del gran cineasta soviético es la historia de una huelga de obreros en una fábrica rusa en 1903. Como en ‘El acorazado Potemkin’, rodada poco después, se trata de un filme sobre la conciencia revolucionaria anidada en el pueblo ruso mucho antes del estallido del alzamiento bolchevique.
La idea de la masa sublevada y autoconsciente inunda el relato y también aquí, como en Potemkin, es una nimiedad lo que enciende la revuelta.

La general (The General), de Buster Keaton. Estados Unidos. 1926. 107 minutos.
Este filme destaca el sentido de aventura, el realismo de los detalles y la capacidad de Keaton para utilizar los diversos elementos del entorno físico del relato en instrumentos de comedia. Ambientada durante la guerra civil estadounidense, la película narra la odisea de un maquinista virtualmente enamorado de su locomotora, a la que debe rescatar cuando es tomada por soldados de la unión.
A casi 90 años de distancia, esta cinta sigue siendo vital, vibrante y la naturaleza física de su humor se mantiene intacto. Su valor cinematográfico superó con creces los avatares de su difícil rodaje y al hecho que, al momento de su estreno, el filme fue un fracaso de público.

Boudu salvado de las aguas (Boudu sauvé des eaux), de Jean Renoir. Francia. 1932. 85 minutos.
Interpretado por Michel Simon, Boudu es un mendigo que, luego de intentar lanzarse al río Sena desde un puente, es rescatado por un acaudalado empresario editorial, quien lo lleva a su casa como huésped. Lejos de mostrar agradecimiento o compostura, el visitante intentará aprovecharse, en todas las maneras posibles, de la familia que lo ha salvado.
Lo que más destacó el crítico André Bazin de esta película -uno de los primeros ejercicios sonoros de Renoir- fue su “cercanía”: “…El guión cerca del tema, los actores cerca de sus papeles, la interpretación cerca de la situación”.
El centro de su reflexión está precisamente en la escena del intento de suicidio, rodada con total noción de artificio, que en ningún sentido opaca el realismo que emana en todo momento de esta comedia.
En 1986, Paul Mazursky dirigió una adaptación contemporánea de este filme de Renoir, titulada ‘Down and Out in Beverly Hills’.

Tres miradas a la calle, de Naum Kramarenco. Chile. 1957. 80 minutos.
Kramarenco puede ser considerado el padre espiritual del Nuevo cine chileno. Anticipó con casi una década las preocupaciones estéticas y morales de los cineastas que vendrían y esta cinta, que relata tres historias de fuerte raíz naturalista, es la prueba de ese esfuerzo.
‘María’, ‘Cosas de Arica’ y ‘Ojos de gato’ intentan dar cuenta de una dimensión geográfica dinámica de Chile, siendo este filme un ejercicio de depuración estético que la convirtió en una apuesta solitaria en el contexto del cine chileno de la década del 50.

Mama Romma, de Pier Paolo Pasolini, Italia. 1962. 106 minutos.
La presencia de Anna Magnani en este segundo largo de Pier Paolo Pasolini remite inconfundiblemente a los mejores tiempos del Neorrealismo cinematográfico italiano. Sin embargo, la noción ideológica del director de El evangelio según Mateo toma inmediatamente distancia al convertir el relato sobre la redención de una prostituta que, por su componente trágico, está más cerca del Godard de Vivir su vida, rodada en el mismo año.

Entreacto y París adormecida, de René Clair. Francia. 1924. 60 minutos. / La Jetée, de Chris Marker. 1962. 30 minutos.

Entreacto (Entreacte)
Es el sentido musical de este filme -la partitura que la acompaña fue compuesta especialmente por Eric Satie, quien también actúa, lo que da forma a este experimento visual de uno de los más arriesgados y vanguardistas creadores del cine mudo francés.

París adormecida (Paris qui dort)
Esta película es un híbrido entre cuento de hadas y ciencia ficción, que tiene como centro físico la Torre Eiffel. Inundada por el surrealismo tan extendido en Francia, el filme posee bastantes equivalencias con el Dr. Mabuse, personaje llevado a la pantalla por Fritz Lang tres años antes. La historia es la de un científico que inventa un rayo que adormece a todos los habitantes de París.

La Jetée
Filme de culto, este cortometraje de Chris Marker es una historia de ciencia ficción construida enteramente a partir de fotos fijas. Su historia -un hombre es enviado desde el futuro hacia nuestro presente para evitar el colapso de nuestra raza.
en 1995, fue rehecha enteramente por el director Terry Gilliam para su filme ’12 Monos’.

Playtime, de Jacques Tati. Francia. 1967. 115 minutos.
Aún teniendo a sus espaldas filmes célebres como ‘Mi tío’ y ‘Las vacaciones del señor Hulot’, Jacques Tati construyó con ‘Playtime’ un filme memorable sobre el poder del capitalismo, que demoró nueve años en su realización. Fue rodado en 70mm y se convirtió en su momento en la producción más cara realizada en Francia.
Amparado en un argumento de envidiable sencillez (las aventuras de un grupo de turistas que se pierde en la urbe parisina), Tati desarrolla seis mordaces viñetas en las que satiriza la capital francesa y la noción de progreso.

Memorias del subdesarrollo, de Tomás Gutiérrez Alea. Cuba, 1968. 97 minutos.
La cinta sigue la mirada introspectiva de Sergio, un burgués que, en los primeros momentos del triunfo de la Revolución Cubana, opta por quedarse en la isla mientras su familia emigra a Estados Unidos. Probablemente la película más importante rodada en América Latina, mantiene su frescura y sus apuntes sobre las contradictorias relaciones entre la burguesía y la revolución, siendo más reveladoras hoy que hace 45 años.

El país del silencio y la oscuridad (Land des Schweigens und der Dunkelheit), de Werner Herzog. Alemania. Documental. 1971. 85 minutos.
Este impresionante segundo documental rodado por Werner Herzog, género al que actualmente se ha consagrado casi por entero, sigue a la figura de Fani Strauberger, mujer en torno a los 60 años que perdió la vista y luego el oído a causa de un accidente.
La relación con su familia, su esforzada manera de salir adelante y su labor en la ayuda de otras personas sordiciegas, va a definir el rumbo que tomará su obra, tanto en ficción como en documental. La imagen final, junto al árbol, ha quedado como una de las más misteriosas e impactantes de la obra del autor alemán.

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