‘La bohème’ con la OSNJ: Ópera y emoción con puro talento chileno

Interpretación de la OSNJ para 'La Bohème', en Teatro de Carabineros, Santiago de Chile.
Interpretación de la OSNJ para ‘La Bohème’, en Teatro de Carabineros, Santiago de Chile.

Por Jose Luis Arredondo A.

“Una tarde lluviosa en la que no tenía nada que hacer, tomé un libro que me era desconocido (“Escenas de la vida Bohemia” del francés Henry Murger). El relato me impactó como un rayo. La atmósfera del círculo de artistas que describe, de esos individuos jóvenes, sin recursos y, no obstante, joviales y despreocupados, me hizo rememorar mi juventud. En ese libro encontré todo lo que buscaba y amaba: originalidad, juventud, pasión y humor. Y sobretodo poesía, mucha poesía”.

Con estas palabras, el compositor Giacomo Puccini (1858-1924) describe el impacto que causa en él, desde el primer momento, el relato que sirve de base para uno de sus trabajos más acabados y superiores de su producción operática: ‘La Bohème’. Estrenada en 1896 y pieza fundamental de todo repertorio de teatro lírico, esta es una de las obras musicales más importantes (por su popularidad y alcances estéticos) en la historia de la ópera.

Antes del relato de Murger, ‘bohemio’ era un vocablo que sólo servía para referirse a los habitantes de la zona de Bohemia (a orillas del rio Moldavia). Después del éxito del libro, “la bohemia” y “los bohemios” pasan a ser un grupo de jóvenes artistas que sobreviven como pueden en los barrios Latino y de Montmartre en el París de fines del siglo XIX. Es una fauna de inspiración e ideales románticos que hace girar su existencia en torno al arte y los más altos ideales humanistas, con una alegría de vivir que los lleva a sublimar cualquier dificultad en pos de seguir un sueño y una quimera: La vida como obra artística.

Con este material Puccini, entusiasmado a más no poder con su proyecto, recurre a sus mejores aliados y libretistas, Luigi Illica y Giuseppe Giacosa. Estos ponen mano a la obra para convertir la extensa novela de Murger en el libreto que precisa el maestro para dar vida y contenido dramático a la música que ya brotaba en su espíritu.

Compositor exigente y perfeccionista, Puccini desecha constantemente los textos de Illica y Giacosa, y estos deben rehacer constantemente la adaptación, que les resulta la más difícil de sus carreras. El relato de Murger está plagado de hechos y personajes, de modo que deben hacer una ajustada selección para quedarse con lo fundamental del texto. Cortan, funden y cambian tanto la obra que casi desconocemos la ópera si leemos el relato original. Al final, los dos libretistas entregan uno de los libretos de más alta calidad dramática y literaria de todos los tiempos.

‘La Bohème’ es una obra que roza la perfección. Los personajes están dotados de una riqueza y humanidad poca veces logrado en lírica y aunque son hijos del estilo verista, encarnan plenamente el espíritu y la letra del Romanticismo, bañados por una música tan fascinante como emotiva. Por ello, poner en escena esta ópera supone un desafío mayor. Una lectura superficial y poco atenta la puede hacer ver como una pieza bella y eficaz nada más. Sin embargo, cuando se va entrando en su libreto, en cada nota de su partitura y en los matices de sus personajes, nos damos cuenta de su complejo y rico entramado.

Por eso es más que destacable que la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil se haya aventurado en una versión de concierto de esta célebre ópera el pasado 29 de octubre en el Teatro de Carabineros. Más aún cuando esta es una agrupación cuyos músicos no superan los 25 años de edad, quienes, bajo la experta batuta de su conductor titular, el maestro José Luis Dominguez, supieron hacer plena justicia a esta monumental pieza pucciniana.

Con algunos cortes en cada uno de los cuatro actos, la Sinfónica Juvenil entrega una vibrante versión de ‘La Bohème’ de unos 90 minutos de duración, en la que cada integrante hace gala de técnica y sensibilidad, logrando un cuerpo sonoro compacto y pleno de matices, en los que cada acorde va de la mano a la pintura del carácter o momento emocional de los personajes. En esta función queda patente el conocimiento que Domínguez tiene de la obra, con el cual consigue que el grupo de noveles músicos exhiban un oficio propio de músicos adultos con más experiencia.

Los solistas que encarnan a los héroes y heroínas puccinianos no se quedan atrás. El Rodolfo del tenor Gonzalo Tomckowiack está empoderado de principio a fin y hace honor al rol de protagonista, con seguridad vocal y escénica, dominando en cada instante su rol con visible oficio. La Mimi de la soprano Carolina García quedó al debe en relación a sus compañeros. Ella saca adelante el papel gracias a potentes y bien colocados agudos, pero su zona media está insegura y sus graves deslavados y poco audibles. Carolina tuvo problemas con los pianissimos lo que desdibuja un rol de profundo lirismo y sentimentalismo, en el que la delicadeza del canto emitido es esencial. De excelencia está, en cambio, el potente Marcello de Ricardo Seguel, así como la Musetta de la soprano Patricia Cifuentes. Hay un gran trabajo de sus compañeros Schaunard (sólido Homero Pérez) y un excelente Colline de Sergio Gallardo, frente a los cuales no desmerece dentro del grupo Ismael Latrach, como el ya vejete galán Alcindoro.

Esta ‘Bohème’ en versión de concierto tendrá una nueva función este sábado 8 de noviembre, a las 19.30 horas, en el Aula Megna de la Universidad Federico Santa María, en Valparaíso.

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