‘El Turco en Italia’: Un divertido clásico de la ópera, en vivo y en directo en el Teatro Municipal

El turco en Italia.

por Alejandra Pinto

Hace dos semanas, mientras nos preparábamos para esa lluvia que tanto anunciaron y que finalmente llegó, en el Teatro Municipal de Santiago estaban fundando una ciudad. Con plaza, tranvía, balcones y miradores hacia el mar, se construía en escena esta ciudad para traer un trozo de Nápoles a Santiago y por supuesto, para recibir a un príncipe turco que venía en camino, y a buscar esposa. No una sola esposa, sino que varias, coincidiendo con lo que imaginamos sobre los hábitos conyugales de los príncipes turcos.
El Municipal construyó la plaza de esta ciudad y la instaló sobre su escenario para representar la ópera de Gioachino Rossini “El Turco en Italia”, estrenada hace 200 años en la Scala de Milán y que llega antecedida por la expectativa de tener, en el elenco internacional, a dos bajos-barítonos rossinianos que han hecho historia en su categoría: Alessandro Corbelli, que interpreta a Don Geronio, el esposo contrariado de la coqueta Fiorilla; y Pietro Spagnoli, como el exótico Principe Selim, que viene en su barco a buscar esposas para su harén.

Corbelli y Spagnoli

Este elenco internacional se completa con la soprano Keri Alkema, a quien vimos en junio pasado en ‘Madama Butterfly’ y que ahora se ve mucho más cómoda en su rol de Fiorella, la veleidosa esposa de Don Geronio, encantada con Selim; y la chilena Daniela Ezquerra, quien encarna a Zaida, gitana sensible y enamorada del príncipe.

La música describe todo

Todas las artes deberían poder explicarse en sí mismas. Aburrido sería que después de cada película, apareciera alguien a decirnos de que se trató lo que vimos. En el caso de Rossini, la música explica todo. Tiene una fuerza tridimensional que, por sí misma, levanta toda la historia, va dibujando los escenarios y el carácter de los personajes, y permite darles el soporte necesario para que existan.
El maestro José Miguel Pérez-Sierra, quien dirige a la orquesta Filarmónica tanto en el elenco Internacional como en el Estelar, parece tener esto clarísimo, y le imprime a la obra la fuerza que se requiere para que todos los personajes despierten y se conviertan en personas reales, con relaciones y pasiones humanas, al menos durante las 2 horas 30 de música que ofrece esta ópera. La ciudad de Nápoles está viva y Perez-Sierra es quien la comanda, qué duda cabe.

Rompamos el minimalismo

Si la música es capaz de crear estructuras, la escenografía viene a complementar aquello. Cada detalle, dintel de puerta, ropa colgando, fruta de temporada y cerveza destapada que fue posible colocar en ese escenario, fue puesta en escena. Las escaleras conducen a un mirador. El tranvía traslada a las personas con intervalos medibles de tiempo. La frutería de un costado tiene un portón que se cierra cuando la dueña no está presente. Ningún detalle de la plaza está colocado al azar y pese a que la escenografía está llena de recovecos, no pesa, no incomoda y sobre todo, no desconcentra.
La gracia está en que la ciudad opera como un mundo aparte, y en segundo plano, mientras sus protagonistas están cantando sus venturas y desventuras (es una ópera bufa, pero créame, hay desventuras), pasan cosas alrededor que nos permiten entender que esta es una cosa más de las miles que ocurren en la vida. Lo que vemos, entonces, es un momento en la vida de estos personajes. Cuando baja el telón, ellos siguen en lo suyo y nosotros nos retiramos. Entonces, puedo imaginarme claramente a Emilio Sagi, director de escena de esta ópera, y a todo su equipo, contentos con el efecto.

El turco en Italia: Escena del segundo acto.

Reírse, pero no tanto

La situación que presenta ‘El turco en italia’ nos da risa. Un caballero mayor, don Geronio, está casado con la preciosa Fiorella. Joven y muy consciente de lo que provoca, se siente alucinada cuando ve llegar al príncipe Salim. No nace el amor (dicen que “se quieren divertir”), pero viven un tira y afloja muy coqueto, donde el marido postula a ser el hazmerreír del asunto. Este don Geronio, sin embargo, no es un sujeto pusilánime, lugar común al cual podría llegar, sino que, por el contrario, sabe lo que pasa y no quiere quedar como el tonto de la obra. Aquí, Corbelli, con su formidable oficio, arma un personaje gracioso pero nada ridículo, incluso querible, con el que empatizamos de inmediato. Se agradece que en este caso, el director de escena no menosprecie a su público y le de humor del bueno.

La producción de ‘El Turco en Italia’ que presenta en el Teatro Municipal viene a ser nuestra versión operática de una producción hollywoodense y tiene todo lo necesario para convertirse en un clásico, de esos que una cuenta que vio en su estreno. Vaya a verla, déle buenos y hermosos recuerdos a su vida y… disfrute!

‘El Turco en Italia’ se presentará en seis funciones en el Teatro Municipal de Santiago, desde el 14 al 22 de agosto. Entradas desde $5.000.
Más informaciones en http://www.municipal.cl

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