‘La Bella Durmiente’: Gran despliegue de fantasía y virtuosismo

 

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Por Jose Luis Arredondo A.

Los cuentos de hadas han sido desde siempre una cantera inagotable para el ballet clásico; sus mundos de sueños y fantasías calzan al dedillo con esa cualidad onírica e ingrávida que posee la danza clásica, por cierto en un registro alejado de las relecturas que el psicoanálisis ha hecho de estos relatos y que ve en ellos aspectos no muy amables de la condición humana.

En general, el ballet clásico busca sumergirnos en un mundo que se despega de lo cotidiano y nos invita a mundos donde la fantasía y la irrealidad toman la forma de lo concreto, casi siempre en relatos ambientados en  mundos de ensueño poblados de seres sobrenaturales que conviven en perfecta armonía con los seres de carne y hueso.

Y si buscamos un cuento ícono que encarne de la mejor forma este ideal, encontramos en “La bella durmiente” (en el relato de Charles Perrault) un ejemplo cabal de este despliegue fantástico de castillos, reyes, princesas, príncipes, bosques encantados, hadas y toda suerte de personajes representativos de mundos ideales o soñados.

Así, este inmortal relato fue el vehículo ideal para que el compositor ruso Piotr I. Tchaikovsky, a petición del director de los Teatros Imperiales de San Petersburgo hacia 1886, aceptara el encargo y, en colaboración con el coreógrafo, también ruso, Marius Petipa desplegara una de sus mas bellas y románticas partituras (junto al “Lago de los Cisnes”), que desde su estreno en 1890 se convirtió en uno de los platos más apetecidos por los coreógrafos de todo el mundo.

Este 2016, ‘La bella durmiente’ vuelve al escenario del Teatro Municipal de Santiago como el segundo título de su presente temporada de ballet. Un segundo titulo, que luego de la monumental “Mayerling”, ha encantado por el altísimo nivel de su puesta en escena, con coreografía de Marcia Haydée bajo la supervisión de Pablo Aharonian, Luis Ortigoza y Marcela Goicoechea.

El trabajo de Haydée está centrado en lucir toda la carga de fantasía de la obra por medio de una coreografía que apela a un extremo virtuosismo por parte de los interpretes. En este sentido se impone por belleza y calidad el trabajo de la joven Romina Contreras (princesa Aurora). Romina entrega un trabajo de exquisita pulcritud, belleza y expresividad, su Aurora parece flotar permanentemente en su mundo de ensueño y eso quedó plenamente logrado.

Rodrigo Guzmán (Principe Désiré) la acompaña a la par en calidad interpretativa y entrega. Su química con Contreras es, más allá de que sean pareja, excelente, y eso redunda en un trabajo de gran complemento artístico.

El Hada Lila de Elizabeth Espinoza figura entre lo mejor de esta versión, y justifica plenamente su calidad de solista. Espinoza es dueña de una técnica impecable y, lo mejor, gran capacidad interpretativa y dominio escénico. Un trabajo bello, delicado, redondo y logrado en plenitud.

Notable está Gabriel Bucher como Carabosse (el Hada mala), un trabajo de enorme fuerza expresiva y calidad técnica, que aún dentro de los márgenes del ballet clásico, por momentos adquiere una fuerza gestual más propia de la danza contemporánea. Bucher llena cada escena con su Carabosse violento y siniestro, en una gran performance en un rol clave de este ballet.

No quedan a la zaga en su entrega y calidad técnica e interpretativa Lucas Alarcón, María Dolores Salazar, José Manuel Ghiso, Montserrat López, Noelía Sanchez, Esperanza Latuz e Ioulia Koutenkova.

El cuerpo de baile se suma a este trabajo de enorme calidad y virtuosismo, en una labor de equipo destacable por su enorme calidad y homogeneidad.

La orquesta entrega aquí un trabajo de los mejores que le hemos visto en las últimas temporadas de ballet, conducida por el maestro Konstantin Chudovsky, que logra una conducción inspiradísima y de enorme belleza, sirviendo en bandeja de plata al cuerpo de baile y solistas esta bellísima partitura musical.

El vestuario de Pablo Nuñez y la iluminación de José Luis Fiorrucio otorgan un marco de lujo palaciego y estilizada belleza a esta producción.

Esta es una “Bella Durmiente” que vuelta alto en alas de Tchaikovsky y Marcia haydée gracias a una compañía que, una vez más demuestra estar en un inmejorable pie en cuanto a calidad.

 

 

 

 

2 comentarios

  1. Hada Lila excelente desempeño de la gran solista Elizabeth Espinoza. In trabajo exquisito imoecable tecnica que acomoañan esta bella hermosa bailarina

  2. Vi a Katherine Rodríguez como Autora y quede felizmente impresionado, parecía flotar en el escenario y se notaba, como no, su conexión con Lucas.
    Cada obra mejora más y más su técnica y pulcritud. Bravo!

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