Por José Luis Arredondo. //

Danielle Flinders (Alicia Vikander), es una oceanógrafa y biomatemática a punto de emprender una trascendental misión científica en las profundidades más inexploradas del oceano atlántico, por su parte James More (James Mc Avoy), un ingeniero hidráulico que en realidad es un agente del servicio secreto británico (M16), también está a punto de llevar a cabo una misión en extremo riesgosa en la convulsionada Somalia.

A dias de sus respectivas misiones cada cual por su lado se toma un descanso, como un guerrero que se prepara para la batalla. El destino los une en un estiloso y acogedor hotel de la costa normanda. Ahí, entre salones decorados con exquisito gusto y playas solitarias, estalla un romance de aguas quietas y profundas, un idilio que el deber interrumpe pero no acaba, ya que ambos se separan con la firme esperanza de un pronto reencuentro.

La separación es dolorosa pero no tanto como la incertidumbre que la sucede. Porque a poco de no verse y cuando ya Danielle navega en el barco rumbo a su exploración, pierde todo contacto con James. Al él también le resulta imposible comunicarse con ella, y la tensión que provoca el no saber del otro acrecienta la angustia.

Angustia que el director alemán Wim Wenders (Paris, Texas; Las Alas del Deseo; El amigo Americano), usa como leit motiv de una película que, sin perder su centro, expande hacia otras consideraciones de latente contingencia: la guerra santa librada por la yihad islámica; la vida oceánica y sus múltiples formas de existencia; los recursos naturales y su rápido agotamiento; la intolerancia religiosa Talibán; la perseverancia de la ciencia en desentrañar todos los secretos de la naturaleza y nuestro planeta.

El filme de Wenders resulta una obra expansiva, que usando como eje una historia de amor, nos lleva a consideraciones sobre la vida y sus múltiples aspectos, que se manifiestan tanto en el plano físico como espiritual.

Danielle y James están físicamente separados por miles de kilómetros y mucha incertidumbre, pero íntimamente conectados por la ardiente esperanza del reencuentro y un entramado físico y metafísico que es el mismo que conecta e interconecta a toda la raza humana y la vida planetaria.

Los amantes son organismos que intentan sobrevivir, lo mismo que los organismos que estudia Danielle en el fondo marino, lo mismo que los Somalíes que rodean a James en su arriesgada misión. Wenders parece acentuar que la vida se manifiesta en diversos planos y por diversos medios, y que todos y todo somos una gigantesca unidad (o unicidad) en la que cada acto repercute, en mayor o menor medida, en todo el entramado de la existencia.

“Inmersión” es una película que pone en el centro a la naturaleza, y en centro de ella al hombre, que con su hacer o deshacer, modifica el paisaje y la historia. El reencuentro de la pareja es una cuerda que Wenders estira con tensión y pulso narrativo, para concluir en un final que engloba las consideraciones que ha expuesto durante el desarrollo de la cinta.

Una obra que contiene varias capas, como las capas de los oceanos que explica Danielle, una cinta que trasciende su hálito de thriller romántico para adentrarse en cuestiones de neta importancia humanista (ciencia, política, religión). Y lo hace con una gran factura técnica, es una película en la que la naturaleza se toma la pantalla, los paisajes están pulcra y expresivamente fotografiados y la banda sonora resulta solemne y vibrante. Sella la excelente factura del filme un grupo de muy buenas actuaciones, entre las que sobresale la labor de Vikander y Mc Avoy, muy internalizada, expresiva y con mucha química.

“Inmersión” es una muestra de gran cine, por su factura, por el punto de vista que instala y por la sintonía con el pulso de los tiempos que vivimos. Una excelente vuelta de Wenders a la ficción y a las producciones de grandes estudios.

“Inmersión” (Wim Wenders), con Alicia Vikander y James Mc Avoy en los roles principales. Guión de Erin Digman, sobre la novela de J. M. Legard. Fotografía de Benoit Debie. Música de Fernando Velázquez.

Estreno en cines de Chile el jueves 3 de mayo.

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