Con electrizante concierto en un repleto Movistar Arena debutó en Chile la soprano Anna Netrebko, junto a Yusif Eyvazov

Anna Netrebko & Yusif Eyvazov en Movistar Arena - © Checho Garcia Pardo - CHM59586

Por José Luis Arredondo.

Faltaban pocos minutos para el inicio del concierto y el Movistar Arena distaba de llenarse aún. Llegó la hora programada (20 hrs.) y no había indicios de que se diera la partida al esperado debut en Latinoamérica de la diva rusa Anna Netrebko y su marido, el tenor Yusif Eyvazov. Finalmente, a las 20:25 hrs. y cuando al recinto aún llegaba público, entró la pareja a escena, provocando con su presencia el primer gran aplauso de la velada.

Anna Netrebko es hoy por hoy “La” gran diva de la ópera mundial, y había mucho interés por verla cantar en nuestro país. La expectativa se cumplió, y con creces, la noche del martes 31 de julio, en un programa que desde la partida mostró un sello marcadamente popular.

La entrada fue con el dúo del brindis de la ópera “La Traviata”, de Verdi, ampliamente conocido y que preparó los ánimos para una velada que nos hizo viajar por arias, canciones, oberturas e intermezzos de reconocidas obras líricas.

La Orquesta Filarmónica de Chile, bajo la conducción del maestro Jader Bignamini (quien acompaña en esta gira a Netrebko y Eyvazov), se presentó con la enérgica obertura de “La fuerza del destino”, de Verdi. Fue una entrega que hizo justicia a la fuerza dramática de esa ópera y dio cuenta de un buen “soporte sonoro” (amplificación) en el Movistar Arena, ya que permitió aquilatar tanto los vientos como las cuerdas y la percusión en un recinto que obviamente no cuenta con la acústica adecuada para este tipo de espectáculos.

Concluida la obertura llegó el primer turno solista de la soprano rusa, quien entregó un “Pace, pace mio dio”, de “La Fuerza del destino”, de Verdi, que sirvió para apreciar en plenitud su actual estado vocal. Su timbre con el tiempo se ha oscurecido sin perder brillo, la voz adquirió peso sin perder agilidad, y su sentido dramático en el fraseo es hoy firme y claro. Los años le han dado un notable manejo escénico y aunque en este caso puntual cortó el agudo final, ya con esta entrada nos quedó claro que hace honor a la fama que la precede.

Por su parte, el inicio de su marido, el tenor azerbayano Yusif Eyvazov no fue del todo auspicioso, ya que eligió justo una aria que no se acomoda mucho a sus recursos, cual es el “Lamento de Federico”, de “La Arlesiana”, de F. Cilea, una pieza que requiere una voz que trabaje los detalles y la delicadeza, que sepa abordar pianissimos y mezzavoce con claridad y sintonía fina. Eyvazov posse un gran volumen y agudos brillantes, pero le faltan matices; su canto es como una construcción cuya obra gruesa está firme y contundente, pero carece aún de ornamentos y detalles.

Enseguida Netrebko se desplegó con absoluto dominio y elaborada coquetería en “Il bacio”, de Luigi Arditi. Demostró así su enorme versatilidad, ya que fue un paso casi sin transición entre el dramatismo del aria Verdiana a la picardía y alegría de esta pieza.

Anna Netrebko & Yusif Eyvazov en Movistar Arena - © Checho Garcia Pardo - CHM59468

Mejor le fue a Yusif con la desgarrada y trágica “Mamma, quel vino e generoso” de “Cavalleria Rusticana”, de Mascagni, ya que ahí pudo desplegar todo su volumen, agudos y fraseo dramático. Sin duda que su técnica es buena, estamos hablando de un cantante de nivel mundial, pero insisto en que se debe aplicar en sus flancos débiles, los pianissimos y la mezzavoce, además de pulir una emisión que por momentos denota rusticidad.

El programa siguió avanzando con fluidez. La orquesta obtuvo buenos resultados con el Intermezzo de “Cavalleria Rusticana”, el de “Manon Lescaut”, de Puccini, y la suite de “Carmen”, de Bizet.

El primer momento “estelar” de la pareja como tal vino al concluir la primera parte del concierto, con una emotiva entrega del dúo final del primer acto de “Madama Butterfly”, de Puccini. Fue un momento de contenido y lírico dramatismo, el preámbulo de la noche de amor de Cio Cio San y Pinkerton en el que ella realiza una alabanza de la naturaleza que los rodea, arguyendo que también ella es así de tenue y delicada, una petición de cariño y amor que Netrebko reflejó con sentimiento y Eyvazov respondió con heroísmo. Gran momento, seguido de otro dúo referencial, como es “O soave fanciulla” (final del primer acto de “La Boheme”, del mismo Puccini), que la pareja entregó con desgarrador lirismo y emotiva fuerza.

Anna Netrebko & Yusif Eyvazov en Movistar Arena - © Checho Garcia Pardo - CHM59460

Luego del intermedio volvió la fiesta con “Tu che mai presso il cor”, de la opereta “El país de las sonrisas”, de F. Lehar), que luego dio paso a uno de los puntos más altos del encuentro, cuando Anna interpretó una sentida y dolorosa “Canciones que mi madre me enseñó”, de Dvorak, breve e intensa pieza de intensa evocación que la rusa nos hizo llegar con descollante calidad técnica, emotividad y contención.

De altísima calidad también fue el famoso “Vissi d’arte”, de “Tosca”, de Puccini. La conmovedora oración en que Tosca reclama a Dios el porqué la pone en manos del perverso Scarpia si ella ha sido siempre una mujer totalmente entregada a la religión y la piedad. La interpretación de Netrebko quedará en nuestra memoria como una interpretación de máxima calidad, una clase de canto, en la que dio muestras de todo su sentido dramático y una técnica de respiración a toda prueba. Una clamorosa ovación del público premió su notable entrega.

No quedaron fuera del concierto por cierto arias referenciales como “E lucevan le stelle” (de la misma ópera “Tosca”) a cargo de Eyvazov, y “Granada”, en la que el tenor sacó a relucir toda su fuerza, su volumen, y sus agudos brillantes y muy bien sostenidos.

Para el final y por cierto con entusiasta participación del público, quedó la canción napolitana “O sole mio”, de Capurro y Di Capua, que dejó los ánimos por el cielo y la sensación de que aún no siendo el lugar físico más indicado, asistimos a un concierto que dio cuenta de la estatura mundial de Natrebko y Eyvazov y, sobre todo, que permitió comprobar la calidad de una intérprete que está, como se dice popularmente, “como el vino”.

Fotos de Sergio García Pardo, cedidas por la Productora Merci.

Anna Netrebko & Yusif Eyvazov en Movistar Arena - © Checho Garcia Pardo - CHM59586

 

 

 

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