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Por José Luis Arredondo.

A pesar de la juventud de sus integrantes, todos sub 25, la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil da actualmente sobradas muestras de madurez artística.

Así quedó de manifiesto el pasado 31 de agosto en el concierto que ofreció en el Centro Gam el Ensamble de Cellos y el de Vientos, a cargo del instructor Celso López.

El concierto se inició con tres obras referenciales de la música latinoamericana:

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Libertango, de Astor Piazzolla (1921 – 1992), una composición que es verdadera declaración de principios musical de su autor, al lograr fusión químicamente pura de tango y música clásica, poniendo de relieve toda la riqueza del ritmo rioplatense y proyectándolo como una música de grandes posibilidades a la hora de llevarla al terreno docto.

Piazzolla dio paso a la Bachiana 1 y la 5 del músico brasileño Heitor Villa-Lobos (1887 – 1959). Obras en las que el compositor fusionó de manera genial la música docta con ritmos de raíz folclórica de su tierra natal.

Una entrega que permitió el lucimiento de los 8 Cellos que intervienen en perfecto ensamble y fiato, logrando una cadencia cálida y muy expresiva.

En la número 5 se sumó la soprano chilena Patricia Cifuentes en el aria (cantilena) y la danza (martello). Punto alto de la velada por la calidad de la entrega, quien nos brindó una interpretación llena de relieves y virtuosismo en lo musical, a la vez de expresiva, rítmica y muy cálida. Sin duda un aporte su inclusión, ya que permite a los jóvenes músicos interactuar con intérpretes de calidad y experiencia, lo que les ayuda en su proceso de aprendizaje y evolución musical.

Luego de un breve intermedio ocupó el escenario el Ensamble de Vientos. Aquí el turno fue de la Serenata para vientos en Mi bemol mayor Op. 7 de Richard Strauss (1864 – 1947), una pieza de juventud – compuesta a los 16 años – que sin embargo permite ya aquilatar esa rica orquestación de la que hizo gala en sus obras de madurez.

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Finalmente llegó el turno de Paquito D’Rivera (1848) y un excelente arreglo (Santiago Bruna) de La Flor de la Canela.

Una noche redonda que da cuenta del buen pie en el que está la Sinfónica Nacional Juvenil, quien acompañada de conductores e intérpretes de probada calidad y experiencia, van elevando cada día su nivel musical.

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