Por José Luis Arredondo.

Al inicio de la película se nos dice que es «una historia casi real», porque los personajes y la situación central son verídicos, solo que aquí los acontecimientos están infiltrados por algunas licencias artísticas con bastante de poesía.

Mary Shepherd (Maggie Smith) es una anciana gruñona y bastante locuaz «en situación de calle», vive a bordo de una vieja furgoneta que estaciona frente a distintas casas del barrio de Candem Town en el Londres de comienzos de los 70.

Debido a su carácter difícil los vecinos la toleran poco, hasta que da con la casa del escritor y actor Alan Bennett (Alex Jennigs), un solitario cuarentón que un poco a regañadientes la acepta con su camioneta frente a su casa y después ya directamente en el acceso a la misma. Una estadía que de «temporal», según le manifiesta ella, se prolonga por 15 años.

«Una dama sobre ruedas» (The Lady in the Van), es la historia de esta relación muy particular. Bennet es un tipo más bien solitario, dedicado casi todo el día a escribir y hablar consigo mismo. Por su parte, Mary es una mujer que esconde un traumático pasado, su situación actual es el resultado de variadas y dolorosas experiencias que se develan poco a poco.

A medida que transcurre el tiempo el nexo entre Mary y Bennet se profundiza, más por compasión por parte de él y necesidad por parte de ella que de otra cosa. Es una unión que se afianza muy sutilmente y de forma tenue y delicada.

El director Nicholas Hytner trabaja las sutilezas y claroscuros de ambos caracteres, indaga en sentimientos como la culpa y la compasión, también los prejuicios y la falsa solidaridad de algunos vecinos, que rechazan a la anciana por su aspecto pero la ayudan para sentirse bien con ellos mismos y porque se dan cuenta que bajo la fachada de vagabunda de la anciana, se esconde una mujer culta y educada de misteriosa vida anterior.

La historia avanza a medida que vamos conociendo datos de la vida de Mary y su doloroso pasado, ese que gatilló el que viviese como hoy lo hace. Ella se aferra a un fervoroso catolicismo buscando expiar una culpa que oculta a todo el mundo.

En el intertanto Bennett ya tomó a Mary como personaje para una novela y posible obra teatral (material no falta), mientras lidia con los problemas de su propia madre anciana y su «vida de artista».

Una película emotiva, austera, llena de un humor muy británico y muy bien equilibrada entre sus méritos técnicos y las excelentes actuaciones.

Disponible en Netflix.

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