Por José Luis Arredondo.

Una misteriosa cortina musical precede la vista de un trono de piedra con una máscara tribal esculpida en su respaldo, de pronto y de la nada surgen cuatro peculiares figuras en escena, cuatro hombres ataviados y pintados al modo primitivo que dan claras señas de ser los habitantes del lugar.

Es el inicio de una jornada musical y teatral desbordante de humor y sentido lúdico, en que los cuatro intérpretes nos sumergen en un espectáculo que cautiva por su calidad tanto escénica como musical, y porque apoyados básicamente en sus cuerpos y voces, y casi sin elementos anexos, logran crear todo un mundo al que podemos otorgar múltiples significados.

En rigor no hay antecedentes sobre su origen ni posición exacta, uno oficia de Jefe, otro de su mano derecha y dos de súbditos. Establecen entre ellos una suerte de “juegos de poder”, como línea básica argumental, unida por un conjunto de canciones del más variado origen y estilo: Haendel, Queen, John Williams, Carl Orff, Puccini y varios temas del cancionero pop y folclórico latinoamericano.

Esto, que podría generar un pastiche sin cabeza, en manos de este grupo se transforma en una pieza perfectamente hilada y coherente a su espíritu teatral, musical y circense, que se apoya fuertemente en un excelente manejo de los recursos de la mímica.

Característica esencial es su impronta interactiva, el público se transforma casi en un intérprete más, y es conminado a participar activamente, ya sea cantando, moviendo sus brazos o contestando a coro cuando se les requiere.

The Primitals se impone por lo lúdico, original y atractivo. Un espectáculo en que el público, en la función que me tocó ver, participó activamente y aplaudió de pie la calidad de los intérpretes y la propuesta artística.

Teatro Municipal de Las Condes. Hasta el 17 de marzo. Viernes y sábado a las 20 hrs y domingo a las 18 hrs.

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