Luego de estrenar Lear, el rey y su doble, la dramaturga cierra su ciclo homenaje en la sala Finis Terrae con el drama de dos matrimonios descompuestos que intentan reconstruirse en la memoria del pasado reciente de Chile.

Concebido como un drama musical, el montaje es dirigido por Mariana Muñoz, quien hace unos años llevó a escena la exitosa Amores de cantina (2011) de su padre, Juan Radrigán, y cuenta con las actuaciones de Ema Pinto, Claudia Cabezas, Tito Bustamante y Mario Avillo.

Corría el año 2012 cuando Flavia Radrigán sintió la necesidad de escribir una obra sobre la memoria. Mientras se acercaban los 40 años del Golpe de 1973, la dramaturga no dejaba de reflexionar sobre las velatones que se intensificaban afuera del Estadio Nacional cada 11 de septiembre. “Me parecía injusto y hasta cobarde, por qué prender vela si no iban a devolver a nadie. Pensaba que no hay que rogar más”, recuerda.

El texto se tituló El descanso de las velas y fue montado en el ámbito académico por Marco Espinoza. Sin embargo, el año pasado y tras publicar el compilado de obras Ausencia de ti (Editorial Cuarto Propio), Flavia Radrigán obtuvo un Fondart de Trayectoria 2018 para montar la obra y, junto a la directora Mariana Muñoz, convocó a los actores Ema Pinto, Claudia Cabezas, Tito Bustamante y Mario Avillo para representarla hasta el 30 de junio en el Teatro Finis Terrae, en el marco de un ciclo de autor de la dramaturga junto con su recién estrenado Lear, el rey y su doble.

La pieza –al igual que su dramaturgia desde Un ser perfectamente ridículo (2004) a Lear, el rey y su doble– no da oportunidad a los ideales de familia, amor y felicidad, y guiada por la sospecha y el humor negro, habla de lo miserables que pueden llegar a ser esos anhelos en un contexto de quiebre social que permea la estructura familiar. En este caso, dos matrimonios quebrados que vagan entre sus recuerdos y zonas oscuras, sin la posibilidad aparente de reconstruirse.

“Es un texto que invita a reflexionar acerca de la forma de súplica con la que se ha enfrentado el dolor relativo al pasado reciente del país. Me es fundamental escenificar la complejidad en los discursos y en los hechos que estos acarrearon, construyendo una memoria que se intenta elaborar a partir de una súplica de antemano no escuchada. De ahí la idea de utilizar incansablemente el hecho de prender velas para rememorar aquello donde se fundó un sufrimiento imposible de eliminar”, dice la directora Mariana Muñoz.

La puesta en escena se define como un musical encubierto que, valiéndose de dos instrumentos y voces cantadas, toma como pie forzado el hecho que dentro de la historia hay un personaje (Eduardo) que es músico. De esta forma se unen las partes de un texto estructuralmente fragmentado para poder expresar la problemática de la memoria desmembrada y de personajes fracturados.

Reseña: Dos hermanas casadas con dos hermanos habitan la misma casa, donde recuerdan sus particulares relaciones de pareja, sus traiciones y sus deseos. En una última cena familiar, la obra va evidenciando que han sido olvidados por el destino y lo único que les queda es un final abierto.

Del 6 al 30 de junio / viernes y sábado 20:30 hrs. domingo 19 hrs. / Entradas de $3.000 a $7.000 / Av. Pocuro 1935, Providencia / Metro Inés de Suarez.













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