• Dirigido por Alejandra Carmona Cannobbio y producido por Eduardo Lobos.
  • Y a partir del 3 de octubre estará disponible de Arica a Punta Arenas en salas Miradoc. 

Raúl Zurita no es solo un gran poeta chileno. Rockero (ha tocado junto a Electrodomésticos y González y Los Asistentes) y activista por los derechos de las y los ciudadanos, se ha transformado en una gran figura pública. Un creador sensible que además lleva 17 años luchando contra el parkinson.

La cineasta Alejandra Carmona Cannobbio lo retrata y homenajea en «Zurita verás no ver», documental que, tras un paso por festivales como Visions Du Reel, Valdivia, Fidocs, Antofagasta, Femcine, Cinèlatino y Bafici, llegará a Chile el próximo 26 de septiembre para ser estrenado en cines y el 3 de octubre en las salas que forman parte del circuito Miradoc para Santiago y Regiones.

El documental muestra cómo el escritor se aferró al arte para sanar las heridas que sufrió durante el golpe de Estado en Chile. Realizó acciones poéticas desesperadas que impregnó en su propio cuerpo, en el cuerpo de la tierra y del cielo. Hoy, en el norte de Chile, imagina la obra de su crepúsculo, una obra monumental para la que aún busca financiamiento: “Verás un mar de piedras” son 22 frases proyectadas con luz sobre los acantilados de Pisagua, lugar donde se encontró la mayor fosa común de detenidos desaparecidos de la dictadura. Las 22 frases solo pueden verse desde el mar a medida que anochece, hasta desvanecerse con el amanecer. La última frase es “y llorarás”.

Para Alejandra Carmona Cannobbio, Zurita verás no ver es una película sobre «un poeta que resistió a la muerte y al horror que vivió en dictadura a través de la poesía. El documental se centra en las acciones poéticas que inscribió en el cuerpo de la tierra y del cielo en la geografía chilena. Visita algunos capítulos de su vida que nos ayudan a entender cómo la poesía y el arte pueden ser una tabla de salvación ante las injusticias del mundo”.

La realizadora agrega: “Zurita le ha dado voz al dolor del pueblo chileno, a las miles de víctimas de la dictadura que ya no pueden hablar. A través de su canto poético, nos ayuda a no olvidar jamás el oscuro capítulo de nuestra historia. Se enfrenta y no le teme al dolor. Nos devuelve con ello la dignidad, allí donde la habíamos perdido. Es una película que aborda también su enfermedad de parkinson y cómo logra superar las dificultades con una enorme fuerza de creación incesante, pues no se rinde nunca ante la adversidad. A pesar de todo, la película al final es un canto a la vida y a la esperanza”.

“Hay muchas frases que definen a la película”, añade la cineasta. “Que es posible encontrar la sanación a través del arte, que no hay que temer enfrentarse al dolor, que es necesario no callar ante las injusticias y que hay que hacer de la vida misma una obra de arte”.







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