A partir la icónica discotheque y basándose en relatos biográficos de personas que participaron de la escena homosexual chilena entre fines de los 70’ y principios de los 90’, el Colectivo de Artes Escénicas La Comuna (Petraespacios domésticos de dominación) estrena una audaz puesta en escena que devela la particular naturaleza de esa bohemia.

Con un género experimental que incluye testimonios, videos, coreografías de danza espectáculo ochenteras, fonomímica y hasta la reposición de un recordado show transformista de entonces, el proyecto ganador de Fondart Nacional 2019, incluye el lanzamiento de una página web a cargo del teórico Jorge Díaz, donde se encontrará disponible todo el material recopilado en la investigación.

En 2019 la icónica discotheque gay Fausto cumple 40 años, convirtiéndose así en la más antigua de Chile que aún logra mantenerse en funcionamiento. ¿Cómo fue que un antro homosexual abre en los años más duros de la dictadura cívico-militar chilena, permanece durante todo ese período, siguiendo operativa incluso hasta hoy? Esa fue la premisa de la investigación que se planteó el Colectivo de Artes Escénicas La Comuna (Petraespacios domésticos de dominación) para crear El ritmo de la noche, audaz puesta en escena que estrenan el próximo 3 de octubre en la Sala Agustín Siré de la Universidad de Chile.

A través de un ejercicio colectivo de investigación y creación, los integrantes de la compañía comenzaron a recopilar material de archivo (libros, diarios y revistas) y a realizar una serie de entrevistas, las que eran transcritas textualmente por el integrante que no hubiese participado de la conversación. Luego se estableció una metodología donde se distinguieron los temas, lugares y personajes recurrentes y efectuaron un segundo barrido de encuentros entre los que destacan los testimonios de un transformista de la época, un carabinero homosexual, el amante de un agente de la CNI.

“Por medio de testimonios de personas que vivieron esta etapa entre 1979 y 1994, que fue cuando se hizo la última redada a una disco gay sólo por serlo, la discotheque Quásar; empezamos a conocer cómo era la noche homosexual en dictadura: los distintos lugares, cómo se movilizaba, las diferentes dinámicas, estrategias de protección, de resistencia… A partir de Fausto, que era el lugar más protegido durante la dictadura, porque iban senadores, diplomáticos, figuras de la televisión, entonces la policía no estaba hostigando constantemente, además se pagaba coimas a los militares para que no molestaran”, señala su director, Diego Agurto.

“Para nosotros es súper importante visibilizar las historias que no entran en La Historia oficial, la contada por el relato masculino hetersexual, es decir, la historia de las minorías marginada, que no aparece en los informes de reparación, que no están en el Informe Valech ni en el Informe Rettig… Contarle al público qué pasó con todas esas historias que no son parte de La Historia y qué hacemos con ellas. Hoy en día que se está discutiendo sobre políticas y derechos para la población LGTBQ, sobre identidad de género, feminismo, patriarcado, héteropatriarcado, es importante saber cómo aportamos a esa discusión de una forma crítica que genera reflexión sobre cómo hemos construido nuestros relatos culturales, sociales y afectivos.”, concluye.

El resultado es una representación basada en la realidad, que une distinto material testimonial para que cada actor encarne ciertas temáticas transversales de la época, como prácticas sexuales, represión, dominación masculina, entre otras; cruzándose con la noche y el espectáculo –tan presente entonces – a través de slogans de TV, fragmentos de canciones y una visualidad inspirada en la estética del momento.

3 al 19 de octubre / jueves a sábado, 20 horas / Sala Agustín Siré (Morandé 750. Santiago Centro. Metro Cal y Canto) / $4.000 Gral. $2.000 estudiantes y adultos mayores.











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