«El Camino: Una película de Breaking Bad».

Por Diego Martínez

Con gran promoción y esperable atención del público llega a la pantalla de Netflix «El Camino: Una película de Breaking Bad», un filme que relata los acontecimientos posteriores al épico final de una de las mejores series de todos los tiempos. Este epílogo detalla la vida de Jesse Pinkman (Aaron Paul) en los momentos posterior a la liberación de su cautiverio y luego de haber dejado a su ex socio a su propia suerte.

La película se inicia con un flashback sobre el quehacer de Jesse, un personaje que no tiene seguridad en sus propias decisiones al pretender abandonar la producción de metanfetamina, esos ladrillos con los cuales se ha forjado un imperio. Jesse manifiesta sus ansias por partir a otro rincón del mundo para comenzar de nuevo pero carece de la claridad sobre dónde debe gestarse este reinicio.

A lo largo de la narración se combinan diálogos y acciones en flashbacks con personajes para quienes el camino ha llegado a su fin, como Mike, Jane y el mismo Walter. Nuestro protagonista transita en el Chevrolet modelo “El Camino” de 1978 para dejar atrás su vida con Walter. El auto es intercambiado con los compañeros que lo han acompañado desde antes de entablar la sociedad con `Mr. White´, y quienes le dan acogida en uno de los momentos de mayor necesidad. Este intercambio se consuma como un rito de apertura para que Jesse pueda quemar los últimos vestigios que lo conectan con esa vida que ya no quiere.

A lo largo de «El camino» se muestran las gestiones que Jesse realiza para escapar sin dejar huella, en una aventura no exenta de las torpezas y vicisitudes propias que han marcado al personaje de Aaron Paul durante su vida.

Con fotografía, colores y esquemas fieles a la serie, un montaje que fluctúa entre las acciones llevadas a cabo posterior a su liberación y acontecimientos distribuidos a lo largo de los años de la construcción del imperio Heinsenberg, «El camino» está dedicado especialmente al disfrute de quienes siguieron apasionadamente cada capítulo de «Breaking Bad».

Son las escenas de “otros tiempos”, justamente, las que proporcionan la emotividad dentro de esta historia; allí es donde se encuentran las conexiones más humanas dentro de la intensidad y agresividad que formaron parte de la consolidación de este imperio.

«El camino» no es una película que haya que ver con urgencia ni era especialmente necesaria para cerrar la tan bien lograda serie. No es tampoco una película de alto impacto, aunque está tratada cuidadosamente para dar respuesta a los millones de seguidores de «Breaking Bad» y darle una oportunidad a un joven que, después de vivir un infierno, puede realmente comenzar a vivir.

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