El largometraje, iniciado por Raúl Ruiz en el año 1967 en Chile y concluido ahora por su compañera Valeria Sarmiento, formará parte de una de las secciones más importantes del certamen alemán, dedicada a la difusión de obras experimentales y contemporáneas.

Producida por POETASTROS (La telenovela errante), el filme se estrenará comercialmente pronto en Chile.

El Festival Internacional de Cine de Berlin (Berlinale) anunció la programación de su 70º edición, a realizarse entre el 20 de febrero y el 01 de marzo. Y entre las sorpresas se informó sobre uno de los estrenos más esperados por la comunidad cinéfila mundial: ‘El tango del viudo y su espejo deformante’, la película inconclusa que Raúl Ruiz filmó en el año 1967 y que ahora, gracias a la iniciativa de su compañera, la cineasta Valeria Sarmiento y la productora POETASTROS, podrá ver la luz.

El mismo Ruiz definió la trama de la película con las siguientes palabras: “La historia gira en torno a un hombre cuya mujer se suicida, y después se le aparece como un fantasma. El fantasma lo sigue por todas partes, debajo de la cama, debajo de las mesas… A fuerza de frecuentar al fantasma, el hombre comienza a parecerse a él, en un espiral en el que descubrimos que nunca estuvo casado, y que se trata simplemente de un desdoblamiento de personalidad y un juego esquizofrénico”.

‘El tango del viudo y su espejo deformante’ formará parte de la sección Forum, destinada a exhibir obras arriesgadas que de alguna manera buscan ampliar los límites estéticos del cine. Sin exigencia de “formatos ni géneros”, es una de las instancias preferidas por los cinéfilos que cada año acuden al festival.

La película contó con el financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, la Universidad de Concepción y la productora de cine POETASTROS.

Cuando la cineasta Valeria Sarmiento conoció a Raúl Ruiz, él acababa de terminar su primer largometraje ‘Tres Tristes Tigres’, pero le habló de un filme anterior.

“Me dijo que no lo había podido terminar y que habría quedado inconcluso por falta de medios”, recuerda la directora de ‘Amelia Lopes O’Neill’ y ‘El cuaderno negro’. “Yo nunca llegué a ver en efecto su ‘Tango del viudo’ sino fuera hasta después de su muerte, una vez que los copiones perdidos fueron hallados en las bodegas de un cine antiguo, en Santiago. El hallazgo consistió entonces en sólo siete rollos según la numeración, sin contar con que faltaba el primero del conjunto y que se disponía nada más que de la imagen pero sin el sonido. ¿Qué hacer? ¿Cómo rescatar ese material? Mi primera impresión ante aquellas imágenes fue la de ver sólo fantasmas: gran parte de aquellos actores habían fallecido. Fue esa misma sensación, me dije entonces, lo que en adelante había que privilegiar”.

La cineasta se encontró entonces con un problema: la falta de sonido. “Eso me sugería que no sería cuestión de hacer de todo ese material un filme realista. La música debía ser contemporánea y dejar así en evidencia, por contraste, el descalce con la época de su filmación. Se trató enseguida de llegar a descubrir qué decían los actores en sus diálogos, trabajo éste que pudo ser llevado a cabo con la colaboración de especialistas que sabían leer en los labios. Eran mujeres sordas”.

Luego vino la construcción de un boceto de guión, seguido de una historia y de un primer montaje. “La cuestión para mí era saber ¿qué habría hecho Raúl? Recordé entonces que él siempre quiso hacer un filme que, por un lado, presentara las imágenes seguidas en sentido normal, y que por otro pudieran éstas ser vistas en sentido contrario. Nunca lo pudo hacer en vida, excepto un pequeño ejercicio efectuado en el INA para un programa experimental. Es el momento, me dije entonces, de poner en obra el espejo deformante que Raúl quería realizar, a través de una historia contada al derecho y con el esbozo de una segunda historia consistente en dejar la impresión que es aquella primera que se mira a través de un espejo deformante. Tal es la aventura de este filme”.

Valeria Sarmiento, quien también se encargó de terminar en calidad de co-directora la aclamada ‘La telenovela errante’, concluyó así el proyecto, descifrando las señales de Raúl Ruiz, quien falleció en el año 2011. “Tengo al cabo el sentimiento de haber respetado el encargo de Raúl y espero que rescatando otros films que él dejara sin terminar repartidos por el mundo, podamos presentar una semana de films: ‘Raúl Ruiz post mortem’. Debo agradecer al equipo de productores POETASTROS, a todos los técnicos y otros tantos colaboradores que me acompañaron en esta aventura”.










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