Por Vicente González

De la mente y mano de la autora japonesa Paru Itagaki nace «Beastars», serie de manga publicada desde 2016 por la revista Shukan Shōnen Champion, ganadora del premio Kodansha Manga Awards a mejor manga shônen y el premio Manga Taishō. Esta serie captó rápidamente la atención del público entendido y hoy sorprende con su reciente adaptación en formato audiovisual de 12 capítulos disponible ahora en Netflix.

La animación en 3D puede resultar desagradable en un principio, pero una vez adiestrado el ojo, crea escenarios de una estética excepcional. Los colores saturados que conforman su paleta crean espacios atemorizantes y lúgubres que mantienen el aura del espectáculo visual del thriller. En los momentos de comedia, en cambio, el tono es reforzado con tonalidades más cálidas; y cuando el romance impera cargado de tensión sexual, la sinergia dicotómica de estos dos mundos colisiona con una fotografía que seduce en sus penumbras.

La música compuesta por el talentoso compositor Satoru Kōsaki fortalece magistralmente la obra. Con delicadeza y profunda precisión las emociones sobresalen con temas como “Two Animals”, “Many Stories” o el homónimo “Beastars”, y en los momentos lúdicos con “Bite Me!” o “Cherryton Academy” se pavimenta con ligereza el ritmo de la serie y las dinámicas internas de los personajes.

El argumento

El conflicto inicial es el asesinato de un miembro del club de teatro aparentemente por parte de un carnívoro y exhibe el temor y la desconfianza maquillada que los herbívoros sienten hacia sus pares día a día, acusando así la fina y delicada línea de tensión existente.

En ese escenario se presenta astutamente al lobo gris Legosi, personaje enigmático y amenazador pero que inmediatamente es revelado como atento, tímido y desganado, ya que, como él mismo explica, está acostumbrado a ser odiado y visto con temor.

Legosi crece de manera considerable durante esta temporada. En un inicio resulta invisible ante sus compañeros (llama exclusivamente la atención por ser un carnívoro y por consiguiente un sospechoso) y le cuesta aún relacionarse y expresarse con claridad.

No obstante, pronto el ciervo rojo Louis y la coneja blanca Haru van a influir fuertemente en el comportamiento de nuestro protagonista. El primero invita a Legosi a mostrarse tal cual es, ya que considera una falta de respeto y una actitud condescendiente el hecho de suprimir su naturaleza depredadora. La segunda, con quien tiene la mayor carga emocional, alienta al protagonista a expresarle indirectamente sus sentimientos y por consiguiente, Legosi derriba así la imponente barrera del corazón.

Si bien «Beastars» puede parecer un producto infantil gracias a su estética animada y sus personajes, en realidad dista totalmente de aquello. Siendo una obra con carácter, un drama que rebosa actitud y una experiencia cargada de emociones, «Beastars» se posiciona como un muy buen referente dedicado al público adolescente y adulto joven, que hará surgir en ellos sentimientos importantes para celebrar lo maravilloso de ser joven.

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